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PicsArt 07 13 10.10.05 - Mientras los Palabreros viven en casas de lujo, los de abajo mueren en enfrentamientos o terminan presos.

Como ya sabemos, el Presidente de la República, Nayib Bukele, se a dirigido varias veces a los jóvenes, y les aconseja que no piensen en ingresar a las pandillas, ya que el gobierno les brindará las oportunidades que sean necesarias para salir adelante y qye por el otro lado encontrarán represión, la cárcel o probablemente la muerte.

Justamente esas declaraciones cada vez toman más fuerzas, ya que el día de ayer (sábado) murieron al menos 6 pandilleros en diferentes puntos del país en intercambio de disparos con la Autoridad.

Y los pandilleros de bajo rango que están presos aún permanecen en sus celdas sin ninguna posibilidad de salir a asolearse un momento, por la emergencia máxima que el Presidente Bukele ordenó después que delincuentes secuestraran un bus en Santa Ana, y se supo que dichas medidas seguirán así por 15 días más o al menos hasta que los homicidios paren a nivel nacional.

Mientras que los reos no salen de sus celdas, mientras que los mareros de bajo nivel mueren en enfrentamientos y se arruinan la vida asesinado personas sólo porque «se lo ordenaron», mientras que los colaboradores de pandilleros caen presos por «moverles» armas, drogas y dinero ilícito. Y mientras que un hijo queda solo con su madre ya que su papá murió cumpliendo «lo que el barrio le ordenó», los palabreros están en una casa lujosa viviendo del dinero producto de la extorsión.

En las últimas semanas la PNC a hecho varias capturas a cabecillas de diferentes colonias del país, un pequeño ejemplo es Gustavo Adolfo Martínez, de 31 años, alias «El Smayling», quien lo detuvieron en una lujosa casa que alquilaba, y que pagaba $1,500 dólares al mes.
Al cabecilla se le encontraron 2 armas de fuego, cargadores y cartuchos para las mismas, 21 celulares, 2 tablets, 4 teléfonos celulares en red, una camioneta placas p-868281 y $1,627.00 producto de extorsión.

También se le encontró una libreta donde tenía un listado con nombres claves, donde se supone que son los nombres de vendedores a quien les cobraba la renta.

De todos esos lujos gozaba Adolfo Martínez y seguramente a la hora de cobrar la extorsión no iba el directamente, era un pandillero de bajo nivel quien se arriesgaba a ser capturado en flagrancia para cumplirle «al mandamás».

Seguramente el cabecilla no se preocupó por el marero que murió en un enfrentamiento, o por la madre que perdió su hijo gracias al lavado de cerebro que le hicieron incitándolo a que ingresará a la Pandilla.

Seguramente el cabecilla no pensó en el marero que fue raptado por la pandilla contraria, y seguramente no se preocupó por saber en donde quedó el cuerpo para darle sepultura.

Seguramente el cabecilla no se preocupa por que los zapatos del pandillero de bajo nivel están rotos, o seguramente el cabecilla no se preocupa por el colaborador que anda en el monte sin comer por «cumplirle al barrio».

Este es un pequeño ejemplo de tantos que existen en el mundo de las maras, a los de arriba poco o nada les importa lo que les pase a los de abajo, ya que ellos sólo buscan su beneficio a costa de las vidas de jóvenes y a costa del pueblo salvadoreño.

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