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PicsArt 06 23 02.14.12 - "Pandilleros usan a jóvenes como lo hizo el FMLN en la Guerra Civil de El Salvador"

A lo largo de la historia los jóvenes han sido protagonista de varios malos episodios del país, y basta ver los traslados que el Director de Centros Penales, Osiris Luna está realizando para darse cuenta de la realidad de las cosas.

Como ya sabemos, en el conflicto armado que vivió el país, tanto como soldados y guerrilleros reclutaban jóvenes para que formaran parte de sus filas para combatir y defender su causa; El ejército reclutaba jóvenes para «defender la patria del comunismo» y la Guerrilla reclutaba para «Liberar al pueblo de la opresión, y la oligarquía».

Entre los reclutamientos de ambos bandos hubo una gran diferencia, y es que a los jóvenes que se integraban a las filas del FMLN, les exponían la «lucha» que se tenía que hacer para que el pueblo tuviera los «derechos» como: Educación, Salud, Seguridad y «Libertad».

A los niños y jóvenes les expresaban que, de ganar la guerra y por lo tanto llegar al poder, el FMLN se iba a encargar de hacer de El Salvador un país Próspero y libre de la «derecha opresiva y oligarca», ya que la causa de ellos era «Del Pueblo & Para El Pueblo».

Muchos niños, niñas, jóvenes e incluso adultos mayores, accedieron a alzar las armas para ser parte de la lucha del FMLN y combatir el enemigo para alcanzar «los derechos» que como pueblo merecían.

Hoy en la actualidad, usuarios de las redes sociales han visto una similitud muy fuerte entre la táctica que usan los Pandilleros para integrar jóvenes a sus filas y la que usó la Guerrilla en la Guerra Civil de El Salvador.

Ya que varios Pandilleros han manifestado que por la «desigualdad» que ellos viven es que ellos se integran a dichas estructuras delincuenciales, y que en la Pandilla encuentran la «familia» que en sus hogares jamás tuvieron.

En las Pandillas les prometen dinero, ropa, mujeres, drogas y «respeto», pero muchos saben que esas cosas sólo las gozan los Palabreros, mientras que los nuevos miembros se arriesgan a terminar muertos o presos, ya que a ellos principalmente los usan para cobrar las extorsiones, realizar amenazas y en muchos casos, asesinar personas a cambio de unos cuantos dólares.

Si se comparan los altos mandos del FMLN en el conflicto armado y Los Cabecillas de las Pandillas que operan actualmente en el país, es mucha la similitud de «Mandar y Obedecer», Ya que por parte del FMLN, muchos niños, jóvenes, adultos y ancianos murieron luchando por la «Justicia Social».

Misma «Justicia Social» que derivó en una lujosa vida de los que un día fueron Comandantes de la Guerrilla, Tales como Sigfrido Reyes, Sánchez Cerén, Lorena Peña, Jorge Meléndez entre otros.

Y si vemos el lado de las Pandillas, Mientras hay Cabecillas viviendo en casas lujosas de colonias exclusivas, recibiendo el dinero de las extorsiones y con diversas mujeres a su disposición, los Pandilleros comunes y corrientes viven la verdadera realidad del significado de ser Pandillero; ya que ellos arriesgan su vida en el día a día cuando recogen las extorsiones para entregarlas a los altos mandos, (sin contar las consecuencias que conllevaría el robarse una pequeña cantidad de dinero producto de las extorsiones).

A los Pandilleros de «bajo rango» los usan para movilizar armas, droga, dinero de extorsión, robos y realizar asesinatos mientras que los Cabecillas sólo reciben el efectivo producto de todos esos hechos delictivos.

Los Pandilleros nuevos alegan que se integran al «barrio» por la «desigualdad» que ellos viven, sin saber que al ser parte de dicha estructura, solo servirán para obedecer órdenes de superiores, y si desobedecen las instrucciones que se les otorga, no habrá otro camino más que la muerte.

En el conflicto armado, el FMLN le dijo a las personas de bajos recursos todo lo que ellos querían oír, y ahora esas mismas personas protestan por una pensión de 50 dólares mensuales, mientras que los altos funcionarios de la que un día fue la Guerrilla, no les interesa que la lluvia se oiga triste en las casas de cartón.

Y lo mismo pasa con los pandilleros, a los jóvenes ignorantes les endulzan el oído, para que al final de todo sus madres les terminen llorando encima de un ataúd, mientras que los Cabecillas siguen su vida sin importarles el «compañero» que murió o que está preso sin nadie que lo ayude más que sus propios padres.